Evolución del agua embalsada en España

Serie histórica de embalses con comparativas interanuales.

¿Cómo evoluciona el agua embalsada?

El volumen de agua embalsada en España sigue un patrón estacional bien definido. Durante los meses de otoño e invierno, las precipitaciones atlánticas y mediterráneas van llenando progresivamente los embalses. El pico de almacenamiento se alcanza habitualmente entre marzo y mayo, coincidiendo con el final de la temporada de lluvias y el deshielo.

A partir de junio, la combinación de altas temperaturas, evaporación y la demanda agrícola provocan un descenso sostenido que se prolonga hasta septiembre u octubre. En años de sequía severa, el mínimo estival puede ser especialmente bajo.

Embals.es ofrece un gráfico interactivo que permite comparar la evolución semanal del año en curso con el año anterior y con la mediana de los últimos años. Esta comparativa es útil para evaluar si el año hidrológico actual se sitúa por encima o por debajo de lo normal.

Factores que influyen en los niveles

La variabilidad climática es el principal motor de las fluctuaciones. Fenómenos como la Oscilación del Atlántico Norte (NAO) determinan si un invierno será húmedo o seco. El cambio climático está alterando estos patrones de forma progresiva, con una tendencia hacia la reducción de precipitaciones medias en el sur y sureste peninsular y aumento de episodios de precipitación intensa (DANA).

¿Cómo interpretar el gráfico?

El gráfico muestra tres series: el año actual, el año anterior y la mediana de los últimos años. Cuando la línea del año actual está por encima de la mediana, los embalses se encuentran en mejor situación que la media histórica. La variación semanal indica cuántos hectómetros cúbicos se han ganado o perdido respecto a la semana anterior.